Perro mirando lejos frente a un lago

Antes de decidirse por un perro

Soy un Pastor Belga Malinois: Superdotado entre los perros, brillo en todas las disciplinas y siempre estoy listo para trabajar. Hoy me piden que me relaje en el sofá todo el día.

Soy un APBT (american Pit Bull terrier): Mis antepasados (y aún en la actualidad) han sido seleccionados para pelear con otros perros. Hoy me piden que sea tolerante con mis congéneres, y me culpan por mi predisposición a la lucha cuando uno de ellos se acerca a mí.

Soy un Beagle: Cuando seguía a mi presa, daba voz para que los cazadores pudieran seguirme. Yo lideraba el baile. Hoy me ponen un collar eléctrico para callarme, y quieren que vuelva a la llamada en un chasquido de dedos.

Soy un Yorkshire Terrier: Yo era un cazador de ratas, temible en las minas inglesas. Hoy piensan que no puedo usar mis patas y siempre me mantienen en brazos.

Soy un Labrador Retriever: Mi visión de la felicidad es un chapuzón en un estanque para traer a mi amo el pato que acaba de disparar. Hoy olvidamos que soy un perro deportivo, soy gordo y tengo que ser niñera de los niños.

Soy un Jack Russell Terrier:Soy capaz de enfrentarme a un zorro más grande que yo en su propia madriguera. Hoy me culpan por mi maldito carácter y me quieren convertir en un perro faldero.

Soy un Husky Siberiano: Conocí los grandes espacios del norte de Rusia, donde podía arrastrar trineos a una velocidad impresionante. Hoy solo tengo de horizonte las paredes del jardín, y como única ocupación los agujeros que cavo en el suelo.

Soy un Border Collie: Estoy hecho para trabajar ocho horas al día, y soy un artista incomparable del trabajo de rebaño. Hoy me culpan porque a falta de oveja, trato de controlar bicicletas, coches, niños de casa, y todo lo que está en movimiento.

Yo soy…Soy un perro del siglo XXI. Soy guapo, estoy alerta, soy obediente, aguanto estar en un bolso… pero también soy un individuo que necesita expresar sus instintos, y no soy adecuado para la vida sedentaria que deseas hacerme llevar.

Pasar ocho horas al día solo en el patio, verte un poco por la noche cuando vuelvas y tener derecho a cualquier actividad sólo a un pequeño paseo al baño, me hará profundamente infeliz.

Lo expresaré ladrando todo el día, convirtiendo tu jardín en un campo minado, haciendo mis necesidades por dentro, siendo inmanejable las pocas veces que me encontraré por fuera, y, a veces, pasando mis días en mi cojín, entonces pensarás que estoy feliz de poder disfrutar de toda esta comodidad mientras te vas a trabajar: en realidad estaré en plena depresión, porque no es nuestra preferencia, sino la del humano del siglo XXI.

Si te gusto, si sueñas conmigo desde siempre, si mis hermosos ojos azules o mi look de atleta te hacen querer poseerme, pero no me puedes regalar una vida real de perro plena, una vida que realmente vale la pena ser vivida, y si no me puedes ofrecer el trabajo que reclaman mis genes… entonces renuncia a mí.

Si te gusta mi ritmo pero no estás listo para aceptar mis rasgos de carácter de una rigurosa selección genética, y crees que puedes cambiarlos con tu única buena voluntad… entonces renuncia a mí.

Soy un perro del siglo XXI, sí. Pero, ahí en el fondo, todavía duerme el que luchaba, el que cazaba, el que tiraba trineos, el que guiaba a un rebaño. Y tarde o temprano, se despertará. Para bien o para mal.

Artículo original de: Olga Pérez en el Club español del bordercollie.

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